La tipografía, un recurso comunicativo que merece la pena cuidar

En la historia de la comunicación, el diseño de la tipografía ha tenido un gran peso en los textos. Desde el Medievo, se han cuidado con esmero los trazos para reproducir obras literarias, pasando a ser la propia morfología de las letras un recurso expresivo más de la escritura. Tras la invención de la imprenta en Occidente, a mediados del siglo XV, el aspecto de los distintos tipos móviles empieza a cuidarse y a diferenciarse en diferentes categorías, así aparece, en un principio, una letra que intenta imitar la manuscrita que se practicaba en los conventos. Pocas décadas después, en pleno Renacimiento, los italianos comienzan a diseñar diferentes tipos móviles imitando los trazos lineales que realizaban los romanos para más tarde comenzar a crear híbridos entre tipografías góticas y romanas.

tipografía renacimiento

La Divina Proporción en la tipografía del Renacimiento

La historia avanza y las necesidades estéticas también. Durante los siglos posteriores a la imprenta de Gutenberg, los tipógrafos, encargados de diseñar las cajas de letras, adquieren un gran respeto por su labor en el diseño de los moldes tipográficos en plomo, creaciones a la altura de obras de orfebrería. Con la llegada de las distintas corrientes artísticas del siglo XIX y XX, la revolución de la tipografía se hace patente en periódicos, revistas ilustradas, anuncios publicitarios y logos. Este boom adquiere su máximo auge en nuestros días, donde la tecnología hace posible que existan miles de diseños tipográficos diferentes, todos ellos a nuestro alcance, no necesitando tampoco grandes conocimientos para crearlos gracias a potentes programas informáticos. Las fuentes se suelen dividir en cuatro grandes grupos:

  • Sans-Serif: Letras que no tienen remates, a las que también se les denomina de ‘palo seco’ o ‘modernas’, son las más usadas en informática gracias a su fácil lectura y su simpleza. Varios ejemplos de este tipo de fuente serían: Helvética, Arial, Comic Sans o Calibri.
  • Serif: Tipografía con remate a la que también se le denomina ‘romana’. Es usada en el mundo digital, pero sobre todo para fuentes de gran tamaño, ya que su lectura en pequeños caracteres se hace muy pesada en dispositivos electrónicos. Su uso, por el contrario, es el recomendado para textos impresos. Ejemplo de éstas serían Time New Romans o Georgia.

    erif-vs-sans-serif

    Ilustración sacada de la infografía de UrbanFonts

  • Manuscritas: Como su propio nombre indica, el fin de esta tipografía es emular el trazo humano al escribir y, últimamente, está siendo la tendencia en la creación de logotipos y diseños impresos. Brandley Hand o Notera, serían dos ejemplos de esta categoría tipográfica.
  • De fantasía: También llamadas experimentales, son tipografías mucho más creativas y que introducen más elementos a las letras aparte del trazo básico de la fuente. Ejemplo de esta clase podrían ser Jokerman o Prisma.

Existen distintas páginas en Internet que se han convertido en auténticos templos tipográficos, albergando miles de fuentes clasificadas en diferentes categorías. Algunas de estas webs son:

  • DaFont: Sitio que actualmente aglutina 27.821 fuentes y que tiene como grandes aspectos positivos la posibilidad de probar en línea cómo se ve el texto deseado en diferentes fuentes, y buscar de forma categorizada las tipografías en función de lo que quieran expresar.
  • Font Squirrel: Repositorio no tan numeroso ni tan ágil como DaFont, pero que alberga miles de fuentes libres de derecho de autor que pueden ser usadas con fines comerciales.
  • Google Fonts: Proyecto de Google destinado a alojar fuentes libres de derecho y propias de la compañía de Cupertino, como la popular Roboto. Además, si se busca una fuente que no tengan en su base de datos de forma gratuita, Google Font te redirige a la web Font.com, sitio que aloja tipografías no exentas de derechos de autor y, por tanto, de pago.

Aun teniendo a golpe de click los anteriores repositorios que albergan miles de tipografías diferentes, puede que ninguna se ajuste a tus necesidades o, simplemente, desees innovar y diseñar algo único para tu proyecto. Si buscas justo esto, existen diferentes aplicaciones gratuitas offline y en red donde podrás diseñarlas a tu gusto:

  • Metaflop: Mediante 15 parámetros disponibles, vamos a poder ir modulando los aspectos de forma, aspecto, espaciado y geometría de la fuente que creemos. Una vez acabemos, podremos descargar nuestro diseño en 5 formatos disponibles que son compatibles para instalar en todos los sistemas operativos.
  • FontForge: Programa gratuito con el que a partir de la selección de una familia de fuente, vamos a poder modificar su morfología con distintas herramientas de pluma, formas y dibujos.Fontforge
  • MyscriptFont: Mediante esta web podremos convertir nuestra escritura a una fuente digital. Tras la descarga de un pdf y su impresión, debemos de escribir en esa plantilla, para luego escanearla y subirla a la web, que nos procesará la fuente y nos dará el archivo final de nuestra caligrafía digitalizada.

El diseño de la tipografía que se usa para redactar un documento, diseñar una página web o crear un logotipo, es tan esencial que la simple variación de pocos grados en la angulación de los caracteres la hacen transmitir algo totalmente diferente. Es por eso por lo que es algo que se ha de cuidar al milímetro, buscando la fuente que mejor encaje con el proyecto que estamos realizando y, en caso de no existir, creándola nosotros. Horacio Picón Masero @Horaxitoel Consultor de comunicación en Seis60

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